Es común que los niños menores de 3 años tengan sibilancias o “pitos”. De hecho, son un motivo frecuente de consulta en Pediatría. Hasta el 30% de niños tienen sibilantes en algún momento de su vida. La frecuencia ha aumentado en los últimos de manera considerable y, en menores de 6 años, ha pasado de 6% a 10%.

Se presenta con cuatros de:

  • tos recurrente
  • dificultad respiratoria
  • ahogos repetidos que obligan a acudir al servicio de urgencias
  • “pitos” o sibilancias que los padres oyen sin necesidad de la auscultación pediátrica

Los especialistas de los servicios de emergencias de los hospitales lo diagnostican, en el informe de alta, como bronquitis obstructiva o bronquitis sibilante, bronquitis asmatiforme o, a veces, crisis de asma infantil.

Las preguntas que suelen hacerse los padres son tres, fundamentalmente: a qué se deben las sibilancias, qué puedo hacer para evitarlas y si su hijo, cuando sea mayor, será asmático.

 

A qué se deben las bronquitis

Los virus de los resfriados suelen ser la causa desencadenante más habitual de las bronquitis con “pitos” o sibilantes. El bronquio sufre una inflamación más o menos persistente y esto se traduce en tos, dificultad para respirar y broncoespasmo.

El pediatra excluirá que el niño no tenga causas conocidas de sibilantes recurrentes de origen conocido como:

  • malformaciones congénitas del bronquio o pulmón
  • enfermedad pulmonar crónica
  • fibrosis quística
  • anillos vasculares que compriman la tráquea o los bronquios
  • bronquiectasias o dilataciones anormales del bronquio
  • reflujo gastroesofágico
  • cuerpo extraño bronquial tras episodios de atragantamiento con alimentos u otros objetos
  • inmunodeficiencias
  • anomalías de los cilios bronquiales

 

Qué hacer para evitar las bronquitis y tratamiento

El pediatra debe practicar un estudio cuando el menor tenga más de tres crisis de bronquitis obstructivas diferentes.

Puede estar indicado practicar un RX Torax, un test de sudor, analítica de sangre, estudios alergológicos en mayores de 3 años (Prick-test en antebrazo) y otras exploraciones, según intensidad, frecuencia y complicaciones de las bronquitis.

Según los síntomas, los resultados analíticos y las exploraciones practicadas, se realiza un diagnóstico del fenotipo de cada niño. No todos los niños que reciben el famoso nebulizador inhalado son iguales. Y, aunque para el tratamiento de crisis se aplica el salbutamol inhalado, a veces se indican corticoides orales en ciclos cortos y antibióticos si hay sobreinfección respiratoria.

El tratamiento preventivo no siempre será igual. Puede estar indicado un tratamiento preventivo con un determinado medicamento por vía oral, pero otras veces también los corticoides inhalados, o la combinación de ambos. También en ocasiones se hacen asociaciones distintas y alguna vez ninguna, ya que existe la posibilidad de que no respondan a la terapéutica preventiva. En estos casos la solución pasa por evitar los resfriados y, en algunos casos, solo se logra si dejan de asistir a la guardería.

El pediatra debe valorar de forma individual cada caso, ayudando mucho a los padres en el estudio, valoración y comprensión de lo que le ocurre al menor. No se deben ni pueden comparar unos niños con otros. Asimismo, debe hacerse un seguimiento y calendario de sucesos y respuestas al tratamiento, así como a la prevención.

 

Mi hijo tiene bronquitis: ¿será asmático de mayor?

Existen cinco estudios de seguimiento de niños desde que son recién nacidos hasta la edad adulta. Esto ha permitido definir 4 fenotipos o formas clínicas de niños con sibilancias recurrentes, lo que nos permitirá saber si el niño/a sufrirá asma cuando alcance la edad adulta:

1) Sibilantes procesos transitorios. Los niños presentan “pitos” durante el primer año de vida. Puede ser antes de una bronquiolitis o tras esta (si es después de la bronquiolitis por virus respiratorio sincitial de los inviernos las presentan con más frecuencia). Tienden a desaparecer la mayoría a los 3 años pero otras persisten hasta los 6 años. Suelen ser niños no atópicos y sin antecedentes familiares o personales de atopia (predisposición genética a la alergia). En este grupo son factores de riesgo el tabaquismo de la madre durante el embarazo, ser de sexo masculino, la prematuridad, la presencia de hermanos mayores y la asistencia a guardería, que facilita la transmisión de infecciones virales.

2) Sibilantes recurrentes persistentes en niños no atópicos. Se manifiestan durante el primer año de vida, muchas veces después de la bronquiolitis por virus respiratorio sincitial y pueden persistir hasta el momento en que el niño/a alcance la pubertad. Afecta de igual forma a niños que a niñas, que no suelen tener alergias demostrables y su hiperreactividad bronquial mejora con la edad. La función pulmonar en la espirometría es normal.

3) Sibilantes en niños atópicos o alérgicos. Suelen empezar después del año de vida y, en algunos casos, después de los 3 años de edad. Predomina en el sexo masculino. Los estudios por el alergólogo son positivos y, muchas veces, los niños tienen también dermatitis atópica y/o alergia a los alimentos, sobre todo al huevo. Asimismo, hay antecedentes familiares de atopía, con mayor frecuencia en la madre. La función pulmonar puede alterarse con el tiempo y debe practicarse espirometría periódica si sufren bronquitis obstructivas recurrentes.

4) Sibilantes recurrentes intermitentes y graves. Se da en niños menores de 3 años o lactantes (menores de un año) con crisis importantes de bronquitis que obligan a acudir a urgencias con frecuencia, son ingresados a menudo y, en los periodos entre crisis, están sin síntomas y hacen vida normal. Suelen ser niños alérgicos con antecedentes de dermatitis atópica, alergia al huevo y pruebas cutáneas positivas a neumoalérgenos. Sería similar al grupo anterior pero en los menores de 3 años existe un índice predictivo para tomar más en serio las sibilancias recurrentes. En este sentido, debe valorarse si existe asma en alguno de los padres (sobre todo la madre) o dermatitis atópica, además de rinitis alérgica en el niño, sibilantes que no ocurran tras los resfriados y análisis sanguíneo con eosinofilia de más del 4%. Los cuadros deben ser evaluados por un alergólogo y/o neumólogo infantil, además del seguimiento de las crisis por parte del pediatra.

Por otra parte, existen otros fenotipos que se han ido conociendo con los años. Así, hay niñas que inician sus crisis durante la adolescencia. En otros casos hay niñas que inician episodios de asma con el esfuerzo, al hacer ejercicio físico, sobre los 8-10-12 años. Asimismo, hay esquiadores que solamente tienen crisis cuando están resfriados y hacen esfuerzos en el ski nórdico en determinados días, con un grado de humedad y frío concretos.

Según la edad, el sexo, la predisposición genética, la exposición ambiental y los antecedentes personales y familiares aparecen fenotipos variables con el niño y en el tiempo. Los niños menores de 3 años preocupan más debido a su corta edad y el inicio tan precoz, durante el primer año de vida. El asma sigue siendo una enfermedad con muchos interrogantes.